la primera cana

Me planto; no pienso cumplir ni un año más. Con treinta y tres me basta y me sobra.

Katherine Hepburn tenía razón: cada año que pasa la tarta de cumpleaños se parece más a una procesión con antorchas.

Quizá debería seguir el consejo de Agatha Christie y empezar a buscarme un arqueólogo. Una vez le preguntaron qué se sentía al estar casada con uno, y ella respondió que un arqueólogo es el mejor de los maridos posibles, porque cuanto más envejeces, más te aprecia.

Así debería ser. Los amigos más queridos son aquellos que más penas y alegrías han pasado con nosotros, el mejor vino el más viejo, nuestros vaqueros favoritos los más gastados… Las mujeres, en cambio, parece que tengamos fecha de caducidad. Continue reading

azul prusia

El ayer ya se fue. El hoy nunca existió. Pero, como siempre, llegará a casa y se sentará frente al televisor. Sus ojos estarán fijos en la pantalla, pero su mente no. Las voces y los sonidos le llegarán como de muy lejos, más aún. La mirada perdida en otros ojos, de un azul muy oscuro, tan oscuro…

Y, como siempre, algo hará que despierte de su ensoñación. No será de un modo brusco, sino más bien, como si una mano invisible hubiese rozado levemente su hombro. Y se encontrará mirando al vacío, sonriendo a una ilusión. Notará el aliento contenido en su pecho y se recordará que tiene que volver a respirar. Y, con pesar, se dejará arrancar lejos de esa fantasía que, por un instante, pareció tan real. Continue reading