el aula voladora

El aula voladora [Das fliegende Klassenzimmer (1933)], Salvat-Alfaguara
Autor: Erich Kästner; traductora: Carmen Seco Permuy
Ilustrador: Walter Trier
ISBN: 978-84-345-8627-7
Estado: agotado; se puede comprar de 2ª mano en Iberlibro
Sinopsis: Este libro narra las aventuras de cinco chicos de entre doce y trece años, amigos y compañeros de clase en un internado alemán en la década de 1930: el inteligente Martin, que detesta las injusticias, el callado pero perspicaz Johnny, Matthias, un grandullón bondadoso, el sensible y tímido Uli, y el sarcástico e ingenioso Sebastian. Falta muy poco para la Navidad y van a representar, ante los profesores y el resto del alumnado, una divertida obra de teatro escrita por Johnny —El aula voladora—, pero los ensayos se ven interrumpidos cuando se desata una “guerra” entre su clase y los chicos de otra escuela.

El aula voladora divierte, conmueve y te hace reflexionar. ¡Hay tantas cosas de esta obra de Erich Kästner que me gustan! Para empezar el prólogo, que establece el tono de todo el libro: un tono cercano y salpicado de comentarios jocosos del autor, que sin embargo se detiene también en reflexiones que sorprenden por su profundidad y lo atinadas que son, a pesar de las palabras sencillas que usa.

Otro punto fuerte del libro son los temas que trata, y cómo conmueve sin ser moralista: la amistad, el valor, la familia, la justicia templada por la compasión, la culpabilidad cómplice cuando no se interviene, y la enseñanza de que la violencia nunca debe ser el medio para resolver un conflicto.

Destaca además por los personajes, con los que uno empatiza de inmediato, y a los que Kästner da profundidad con unas pocas pinceladas, retratándolos sobre todo por la reacción que tienen ante los acontecimientos que se producen en la historia.

Y también me gusta mucho el hábil recurso del pequeño “resumen” al principio de cada capítulo, que sirve, igual que el menú en un restaurante, para abrirle el apetito al lector.

Historia personal (no sigas si aún no has leído el libro 😉 ) 

El aula voladora es un libro muy especial para mí; de hecho, es mi libro favorito. El volumen que tengo está viejo, sucio y ajado porque lo he leído tantas veces que hay pasajes que me sé de memoria, pero jamás me desharé de él.

Lleva conmigo muchísimos años, desde unas Navidades en casa de mis abuelos. Mis padres y mis tíos habían salido a dar una vuelta y regresaron un par de horas después, cargados de libros de literatura infantil y juvenil que habían comprado por idea de mi padre, y que repartieron entre nosotros y nuestras primas.

Aunque yo entonces tenía doce años, como era una de las más pequeñas me endosaron un libro infantil, flacucho y con letra grande, pero no tardé ni diez minutos en cambiárselo a mi hermana mayor —a quien por suerte no le importó— por el suyo. Y así fue como llegó a mis manos El aula voladora. Y como es una historia navideña y estábamos en Navidad, no podría haber llegado en mejor momento.

Me conmovieron la soledad de Johnny y sus reflexiones, la valentía y la paciencia de Uli, el cariño hacia él del torpe Matz, el carácter resuelto de Martin, que no se achanta ni ante los alumnos de último curso, la sabiduría y amabilidad del “No-Fumador” y la rectitud del Justo. Aunque el personaje que más me intrigó fue el de Sebastian, tal vez por lo poco que nos dice Kästner de él y la complejidad que se sugiere con su mordacidad, su actitud un tanto distante, la reacción que tiene tras la caída de Uli… Me habría gustado que el autor hubiese ahondado más en él.

Además, el libro está plagado de pequeños detalles, algunos entrañables, otros emotivos, y otros muy vívidos, que permanecen en la retina de la imaginación, como si de algún modo uno mismo los hubiera vivido.

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